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Ataques en Paris : la respuesta debe ser una resistencia humana global al islamismo

Lunes 23 de noviembre de 2015, por siawi3

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Ataques en Paris : la respuesta debe ser una resistencia humana global al islamismo

por Maryam Namazie

Domingo 15 de noviembre de 2015

Lloramos a nuestros muertos en Paris hoy y expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Francia – sin añadir ningún ‘sí, pero…’

Y mientras que lloramos a estos muertos, no olvidemos todos los otros civiles quienes, ocupados en sus actividades cotidianas, fueron masacrados por el islamismo – esta máquina de matar mundial.

Solamente en el curso de este mes, hay entre los muertos 7 hazaras, uno de ellos una niña de 9 años decapitada por ISIS/DAESH ; y Rokhshana, 19 años, lapidada por los talibanes en Afganistán ; una fosa común de mujeres yazidíes descubierta después de que ISIS haya sido expulsado de Sinjar ; unos ataques con bomba en las calles de Bagdad y Sadr City que mataron a 41 personas ; las explosiones paralelas en Beirut en el Líbano, que mataron por lo menos a 43 personas ; un avión de línea rusa derribado con 224 personas a bordo ; por lo menos 4 personas muertas en un ataque suicida en el Sinaí en Egipto ; un editor laico y otras tres personas heridas en Bangladesh ; al menos 32 personas, incluidos 4 niños, muertos en un ataque suicida en Pakistán ; 30 personas muertas y docenas heridas en el doble ataque suicida en el Estado de Borno en Nigeria…

Otros, innumerables, fueron igualmente asesinados – no por yihadistas sino, legalmente, por unos Estados islámicos según las leyes de la sharia : 100 ejecuciones en Arabia Saudí en seis meses y 700 en Irán durante el mismo periodo. El actual Presidente Ruhani, que debía venir a Francia, ha presidido la ejecución de 2000 civiles durante sus dos años de mandato… Y todavía más languidecen en la cárcel –gente como Raif Badawi y Atena Faraghdani – y sufren el yugo de los guardianes de prisión, velo obligatorio, segregación de género e, incluso, interdicción de reír en voz alta o de la música...

Bono, el cantante de U2, ha dicho que las masacres de Paris, y especialmente el ataque contra la sala de conciertos, son el ‘primer ataque directo contra la música’, pero la música está siendo el blanco de los islamistas desde hace decenios. En Mali, por ejemplo, los islamistas han proscrito la música en el norte del país. En Irán, las mujeres no tienen derecho a cantar en solo delante de hombres…

Los islamistas ponen en la diana la música, el arte, el amor y siempre a los civiles.
El presidente francés Hollande ha dicho que los ataques de Paris son un acto de guerra. Es verdad, pero ya hace decenios que esta guerra está en marcha. Los pueblos de bastantes países en Oriente Medio, en à frica del Norte y en Asia del Sur han perdido una generación, y han combatido este movimiento poniendo su vida en juego. Esta ‘guerra’ es una de las principales razones del flujo masivo de migrantes.

A pesar de esta devastación, queda la esperanza. Justamente la semana pasada, unas mujeres han salido para intentar oponerse a la lapidación de Rokhshana, decenas de miles se opusieron a las decapitaciones en Afganistán y los peshmergas han liberado a Sinjar del yugo de ISIS, haciendo caer la bandera de ISIS y levantando la bandera kurda.

Las manifestaciones de apoyo al pueblo de Paris pertenecen a este movimiento mundial de protesta contra la brutalidad y la inhumanidad islamista. Nuestro éxito depende de nuestra capacidad para reconocer la resistencia mundial contra el islamismo y de ver cómo ella está intrínsecamente ligada a la nuestra.

Nuestro éxito depende también de nuestra capacidad para detectar a los islamistas y no sólo a los yihadistas. No podemos ganar contra ISIS si seguimos relacionándonos con los Jefes de Estado de los países islámicos como Ruhani y el régimen saudí, o bien apaciguar, financiar e incluso armar a los islamistas ‘moderados’ que son parte del problema.

Y tampoco podremos ganar si culpamos colectivamente a los migrantes o a los musulmanes. Numerosos ‘musulmanes’ (o considerados como tales) son las primeras víctimas y luchan en la línea de frente de la resistencia. Y muchos migrantes huyen de los islamistas o de dictadores como Asad, en Iraq, en Siria, en Irán, en Afganistán…

Entre los que matan sin discriminación en Paris o en Raqqa, hay gente nacida en Europa. Pues no se trata de un movimiento ‘antimperialista’, justificable o excusable, y tampoco es un problema de ‘identidad’. Se trata de política – unas políticas reaccionarias y fascistas que no necesitan ninguna justificación para matar y masacrar. Allí donde empieza el islamismo se terminan los derechos, las libertades, las políticas democráticas y la libertad de pensamiento.

Para rechazar este movimiento, debemos oponernos a ello totalmente – no sólo a los yihadistas -, y no sólo en Europa. Asegurar la seguridad de los pueblos de Europa está intrínsecamente ligado al hecho de preservar la seguridad de los pueblos del mundo entero. Para ello, tenemos numerosos aliados entre los pueblos de Afganistán, de Irán, de Siria, de Irak o de Argelia que se han levantado para resistir a los islamistas desde hace décadas.

Hoy llevamos luto, pero a la vez manifestamos nuestra decisión de seguir luchando en nombre de los pueblos en todas partes.

Adelante, por una resistencia humana mundial contra el islamismo.

(traducido del francés por Yolanda Rouiller, Mujeres de Negro)